jueves, 30 de junio de 2022

 hoja No. 2

 INTRODUCCIÓN 

Frente a la reforma del año 2014 con la nueva legislación tributaria, la contabilidad sufrió cambios tanto negativos como positivos. Recordando aquella frase “No hace falta contador para llevar contabilidad” o aquella “No se necesita contador para pagar impuestos” en parte podemos decir que estas freses tiene algo de cierto, ya que con la implementación del Régimen de Incorporación Fiscal (RIF), tuvo como resultado que los contribuyentes que tributan en este régimen durante dos años tuvieran una exención del 100% de los impuestos federales, los cuales son Impuesto sobre la Renta (ISR), Impuesto al Valor Agregado (IVA) e Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS); es por esto que este grupo de contribuyentes durante un tiempo no tomó mucha consideración en llevar en orden una contabilidad. Para los demás contribuyentes tuvieron que enfocarse en dejar a un lado la contabilidad en papel para empezar con los registros en programas digitales, para cumplir con la obligación impuesta en el artículo 28 del Código Fiscal de la Federación, La contabilidad electrónica, enfocándose únicamente en el catálogo de cuentas y la balanza de comprobación. El resultado de lo antes mencionado fue una separación importante entre la información contable y la fiscal, lo que dio nacimiento a la voz expresión popular de contabilidad fiscal vs contabilidad financiera. A partir de ahí derivó un vicio en la práctica contable: presentar las declaraciones como prioridad, descuidando la información contable. Parecía que la información contable no era importante y todo lo fiscal brillaba con intensidad, tanto que se habló frecuentemente del fiscalista como el especialista más importante en los negocios (Hernández, Galindo y Hernández, 2015). Entonces tenemos que, por muy preparado que sea el contador experto en impuestos, es indispensable que la empresa o negocio tenga una contabilidad debidamente integrada ya que es la materia prima para la toma de decisiones al momento de elegir la mejor estrategia fiscal.

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